La didáctica: el arte de enseñar
Lic. Irma Cristina Pérez Araméndiz
A lo largo de la historia y en permanente confrontación con la realidad, nuestra sociedad ha avanzado y tomado nuevos saberes y experiencias, ha creado ciencia y ha motivado el desarrollo de valores, normas y diversas formas de vida. La Educación ha cumplido con la tarea de guardar y transmitir conocimiento, pero muy pocas veces se ha preocupado verdaderamente por enriquecerlo, transformarlo y construirlo; la repetición, la teorización , academicismo y el moralismo son manifestaciones de esa ruptura entre educación y realidad; cada día observamos que los métodos de enseñanza son un compendio de acciones repetitivas, desfasadas y poco creadoras de la educación.
Vivimos en una realidad social cada vez más alejada del individuo, un mundo lleno de afanes, de limitaciones, de conflictos, olvidando en su esencia la naturaleza del hombre, el cual es el único fin y sentido de la humanidad, como decía Juan Amos Comenio en su didáctica Magna: “Es de sentido común que no se debe abrumar al discípulo, con asuntos ajenos a su edad, inteligencia, ni condición actual, ni obligarle que luche con sombras”. [1] Contrario a la realidad Comenio declara que el asunto fundamental del proceso educativo es poner al ser humano como centro del fenómeno educativo, al determinar que profesores, textos, aulas y métodos debían concurrir a su servicio.
La responsabilidad de la educación actual es construir un proyecto de hombre y sociedad libre, donde a través de nuevos métodos y enfoques se señalen diversos caminos para la autodeterminación personal y social, desarrollando las capacidades creadoras y la energía humana, forjando mentalidades y formas de vida que conlleven hacia la transformación de la realidad objetiva hombre-sociedad.
De ahí surge la importancia de conocer qué es la didáctica y su función en el proceso de aprendizaje, ya que ésta abarca un conjunto sistemático de normas, principios, recursos, métodos y procedimientos que todo docente debe conocer y saber aplicar para orientar con seguridad a sus alumnos con el fin de que ellos aprendan a aprender, aprendan a hacer, aprendan a ser, aprendan a resolver problemas y a analizar críticamente la realidad, descubriendo el conocimiento de una forma más activa, interesante y motivadora.
“La didáctica es la disciplina científico-pedagógica que tiene como objeto de estudio los procesos y elementos existentes en la enseñanza y el aprendizaje. Es, por tanto, la parte de la pedagogía que se ocupa de los sistemas y métodos prácticos de enseñanza destinados a plasmar en la realidad las directrices de las teorías pedagógicas.”[2]
Según María Elena Cárdenas Méndez. “bajo el concepto de didáctica se incluyen las estrategias y las técnicas que facilitan la enseñanza de una disciplina y hacen posible su aprendizaje”. De este modo es importante comprender que los métodos utilizados en la transmisión de los conocimientos así como los medios utilizados por los docentes son claves para dirigir el proceso de aprendizaje y hacer que el alumno aprenda constructivamente.
Realmente existen diversos criterios sobre la interpretación del concepto de didáctica. Unos la abordan en el contexto de otras disciplinas(las didácticas especiales) y otros como disciplina en sí, es decir desde el punto de vista funcional (la didáctica general). En algunas definiciones se interpreta la didáctica en el contexto de otras disciplinas como ciencia práctica, como teoría general de la enseñanza y el estudio de las diversas maneras de enseñar, como técnica, metodología y otros criterios semejantes; otras definiciones conciben a la didáctica desde el punto de vista funcional, formativa e instructiva, como organización de situaciones de aprendizaje para alcanzar objetivos cognoscitivos, afectivos y psicomotores. (Alvarez, 2000)
En efecto, la pedagogía y la didáctica encargadas del estudio y profundización del proceso de educación, deben tomar en consideración los contextos escolares en que se desarrollan los estudiantes, los objetivos, los contenidos, los métodos, los procesos de pensamiento con el fin de elaborar planes y programas de estudio acorde a las necesidades de los estudiantes, prepararlos calificadamente para ser competitivos en la sociedad, desempeñando papeles activos que contribuyan al desarrollo de habilidades generalizadoras y capacidades intelectuales que le permitan orientarse y proyectarse en todos los ámbitos de su vida personal y social.
En éste proceso de enseñanza y aprendizaje es preciso destacar la interacción e importancia de los sujetos que participan activamente como lo son: el docente y los estudiantes. Esta interacción propone el desarrollo de un enfoque creativo de procesos de educación de la personalidad de los estudiantes hacia los conflictos que surjan en situaciones de su vida y para los cuales las instituciones educativas no están preparadas.
Para ello es fundamental que la institución educativa se comprometa a la formación de un hombre digno de confianza, libre, creativo, motivado, capaz de desarrollar el potencial que tiene dentro de sí, y es desde las aulas que se debe buscar el desarrollo de la independencia cognoscitiva, de la avidez por el saber, del protagonismo estudiantil, de manera que no tenga miedo en resolver cualquier conflicto por difícil y complicada que le parezca y esto solo se logra bajo la dirección y didáctica que aplique cada docente.
El estudiante tiene que apropiarse de su mundo, de su cultura, de su historia, del conocimiento que ya otros descubrieron y es función del docente dirigir el proceso pedagógico para orientar y guiar de la mejor forma al estudiante en la construcción de nuevos saberes y experiencias.
Por lo tanto no basta haber determinado aquello que debemos hacer para lograr un determinado resultado, debemos trazar estrategias claras para la realización de las labores educativas que nos garanticen completamente la formación integral de los estudiantes.
La elección de estas estrategias comprende la elección de métodos y medios, identificar cuáles son los más apropiados para el desarrollo de una determinada tarea, es el objeto primordial de la didáctica la cual constituye la vía idónea para elevar la calidad de la educación.
Teniendo en cuenta todo lo anterior podemos concluir que la didáctica se convierte así en la médula espinal del quehacer pedagógico, en el arte de instruir, que estudia y tiene por objeto el docente educativo dirigido a resolver la problemática que se le plantea a la escuela: la preparación para la vida, pero de un modo científico y eficiente con miras a generar cambios positivos y constructivos en la nueva Educación.
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